Muack

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viernes, 5 de septiembre de 2008

DECIBELES DE COLORES EN MI CABEZA <3 parte II




Hofmann describe el descubrimiento de las relaciones entre el LSD y un hongo mejicano consumido por los Mayas y los Aztecas, el teonanácatl (psilocybe). El consumo de hongos alucinógenos en la zona Maya-Azteca puede tener 2500 años de antigüedad. El nombre azteca el hongo en cuestión es teo-nanacatl, que significa hongo divino. Lo consumía también la nobleza y el clero aztecas, así lo testimonian escritos hispanos del tiempo temprano de la colonia, cuando se celebró con una fiesta de setas la ascensión al trono de Moctezuma II.

Aunque el hongo en cuestión fue prohibido por los españoles y los criollos durante siglos, la costumbre de ingerirlos sobrevivió en secreto; aún más, se cristianizó mediante códigos tales como que los hongos crecían donde Cristo había derramado una gota de sangre desde el cielo, o de la saliva, y por eso a través del hongo Dios hablaba.


“De muchas observaciones de los indígenas se podía inferir que Dios les ha regalado la seta sagrada porque son pobres y carecen de médicos y medicamentos, y también porque no saben leer; sobretodo, porque no pueden leer la Biblia, por lo cual Dios les habla directamente a través de la seta”, y este argumento es a su vez una dificultad que hallaron los misioneros para hacerlos “conocer” a Dios a través de la Biblia, puesto que afirmaban que podían hablar directamente con él. Las manifestaciones religiosas a través del hongo hicieron asimilar muy rápidamente la noción de dios cristiana de los hispanos.


El hongo debía ingerirse en estado de pureza, porque sólo los puros tenían buenos viajes o buenas manifestaciones; uno de los requerimientos de pureza era la castidad sexual cinco días antes y después de la ingestión del hongo; también había que cumplir determinadas normas durante la cosecha. Y en todo caso parece que siempre era un curandero el que la preparaba, y curanderos hay cada vez menos; ellos lo llaman “cotacine”, “el-que-sabe”, esto en tierra Mazateca, en Oaxaca. El historiador que mostró el hongo a Occidente, Wasson (un millonario dueño banquero vicepresidente de Morgan Co.), emprendió viajes a Oaxaca y logró que le dieran a probar del hongo; tuvo visiones mitológicas maravillosas y así eliminó la creencia de que las visiones eran pura superstición. Tomó muestras del hongo y lo hizo analizar con químicos y micólogos. Hallaron que pertenecía a una nueva familia, la de los psilocybe. El hongo resultó tener unos efectos muy parecidos a los del LSD, y es por eso que llegó a los laboratorios donde trabajaba Hofmann.
Como no podía encontrar un extracto que probara ser alucinante en animales, decidió probarlo él mismo, experimentando entonces sus efectos. El autoensayo “mostró una vez más que el hombre es mucho más sensible a las sustancias psicoactivas que el animal”. Sus alucinaciones fueron todas con motivos y colores mexicanos. Sólo con la ayuda de sus colaboradores pudieron determinar qué partes del hongo tenían mayor proporción de componente activo, para así descubrir con exactitud la molécula, que en realidad fueron dos: psilocina y psilocybina; “ambas pertenecen, al igual que el LSD, a la clase de sustancias de combinaciones del indol, que aparece en el reino animal y vegetal y es biológicamente importante”.


El ololiuqui (Rivea corymbosa) es la semilla de una planta mejicana también emparentada con el LSD; los aztecas la llamaban coatl xoxouhqui (serpiente verde); las crónicas de fray Bernardino de Sahagún dan cuenta de su ingesta por parte de los indígenas mejicanos.


La sustancia activa del ololiuqui es la amida del ácido lisérgico, evidentemente muy emparentada con el LSD. El efecto sin embargo es menor, más del tipo sedante que del alucinatorio. Curiosamente, Hofmann descubrió la ergobasina en estas semillas, lo que finalmente le hizo cerrar un círculo mágico que comenzó y terminó en el mismo punto, en la misma molécula.


“Huxley ve el valor de las drogas alucinógenas en el hecho de que permiten que personas que no posean el don de la contemplación visionaria espontánea, propia de los místicos, los santos y los grandes artistas, puedan experimentar ellos mismos estos extraordinarios estados de conciencia”… “Estas drogas son para él las llaves que permiten abrir nuevas puertas de la percepción, llaves químicas que coexisten con otros <> consagrados pero más laboriosos, como la meditación, el aislamiento y el ayuno, o como ciertos ejercicios de yoga”. Huxley murió el mismo día que el presidente de los EEUU, Kennedy, de un cáncer a las vías respiratorias; un día antes de morir alcanzó a escribirle a su esposa una pequeña nota: “LSD – inténtalo – intramuscular – 100 mg”.


Finalmente Hofmann diserta en las páginas finales de su libro acerca de la posibilidad de introducir el LSD después de ejercicios prolongados de meditación, algo sorprendente puesto que ya había separado los causes y delimitado dos caminos, que finalmente mezcla. Poco antes de tan poco ortodoxa idea, introduce el tema de Eleusis y sus misterios, citando a Platón, Cicerón, Marco Aurelio, entre otros, como iniciados y partícipes del rito secreto, destruido finalmente por Alarico el godo, con la ayuda de monjes cristianos, en el siglo cuarto d.C. Comenta que es inevitable que tal trascendencia metafísica descrita por filósofos y políticos de la antigüedad griega y romana sea producto de una iniciación por medio de ritos que utilizaban drogas alucinógenas.

DECIBELES DE COLORES EN MI CABEZA <3 parte I




El cornezuelo es producido por un hongo denominado Claviceps purpurea, crece sobretodo en el centeno pero también en “otros cereales y gramíneas silvestres”. Su pequeñez oculta una relevancia insólita en la historia, pues pasó de ser un peligroso veneno a una pequeña fuente de sustancias curativas. En la alta Edad Media produjo desastres gigantescos en poblaciones europeas, con miles de personas muertas e intoxicadas, sin que descubrieran en esos años que el veneno se encontraba en las espigas que utilizaban para hacer el pan. “El mal, cuya conexión con el cornezuelo no se descubrió durante mucho tiempo, aparecía bajo dos formas características: como peste gangrenosa (ergotismus gangraenosus) y como peste convulsiva (ergotismus convulsivus). A la forma gangrenosa del ergotismo se referían las denominaciones de la enfermedad del tipo de mal des ardents, ignis sacer, fuego sacro.


Hofmann trabajando con ergotoxinas y a partir de ellas sintetizando ácido lisérgico, obtuvo en primer lugar una ergobasina mejorada (Methergin) que es hoy en día ampliamente usada como hemostático citócico en obstetricia, pero también, en sus variados ensayos, sintetizó en 1938 el LSD-25 (25 por el número de ensayo), cuando buscaba un estimulante para la circulación y la respiración (analéptico), debido a su similitud con la dietilamida del ácido nicotínico (coramina), un conocido analéptico. Al ensayarse en los animales de Sandoz, se comprobó un efecto narcótico y hemostático sobre el útero (pero menor a la ergobasina), por lo que se detuvieron ulteriores ensayos. Durante cinco años el ensayo permaneció guardado, mientras Hofmann seguía trabajando en el cornezuelo, cuando lograba diferenciar la ergotoxina en tres alcaloides particulares, uno ya descubierto con anterioridad (ergocristina), y los otros dos completamente nuevos, bautizados como ergocornina y ergocriptina.


Con estos alcaloides se elaboró un compuesto farmacéutico vendido y utilizado para “fomentar la irrigación periférica y cerebral y mejorar las funciones cerebrales en la lucha contra los trastornos de la vejez”, bautizado como Hidergina, y que ocupó mucho tiempo el primer lugar de ventas en Sandoz. A partir de la dihidro-ergotamina, y su producto comercial el Dihydergot, se creó un fármaco para estabilizar la circulación y la presión sanguínea. Hofmann se encargó no solamente de la purificación de estos tres productos: Methergin, Hydergin y Dihydergot, sino también de su producción industrial.
Cinco años después Hofmann retoma su trabajo, intuyendo que el ensayo LSD-25 podía servir a pesar de la sentencia eliminatoria que le enviaron los encargados de farmacéutica. Vuelve a sintetizarla, pero en la fase final padece de algunas sensaciones extrañas que lo hicieron abandonar su trabajo y volver a casa a descansar, mareado. Al recostarse se sintió embriagado, con los ojos cerrados le “penetraron sin cesar unas imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso, caleidoscópico. Unas dos horas después este estado desapareció”.


Relacionó este efecto narcótico con su trabajo con el LSD, pero sin entender cómo pudo contaminarse a pesar de su pulcritud. Conociendo la fuerte toxicidad de los alcaloides del cornezuelo, decidió diluir una muestra basándose en las dosificaciones mínimas habituales para el promedio de los alcaloides, y pensando obviamente que era la dosis más baja posible: 0,25 mg de tartrato de dietilamida del ácido lisérgico. El efecto fue muy fuerte, lo llevaron a casa, y en sus momentos de lucidez solicitó un médico y un poco de leche de sus vecinos (desintoxicante no específico).
El mareo era tan fuerte que no podía permanecer de pie, su entorno giraba, los objetos tomaban formas grotescas y amenazadoras; la vecina que le trajo leche era (supuestamente) una bruja malvada y llena de muecas de colores.


Se sentía apoderado por un demonio. Sintió el miedo terrible de haberse enloquecido. Por momentos se sentía fuera de su cuerpo, observando la situación. Su pensamiento ardía en reflexiones de desastre, pérdida de carrera, de familia y reputación. No podía “formular una oración coherente” cuando llegó el médico, a pesar de que había pasado ya por el punto más álgido de su crisis.

Pero su pulso, su presión sanguínea y su respiración eran normales, por lo que no le administró ningún medicamento, limitándose a recostarlo y acompañarlo en su habitación.

“El susto fue cediendo y dio paso a una sensación de felicidad y agradecimiento crecientes a medida que retornaban un sentir y pensar normales y creía la certeza de que había escapado definitivamente del peligro de la locura”.


Con sus ojos cerrados, veía juegos de colores, caleidoscópicas, círculos y espirales que se abrían y cerraban; sus sensaciones auditivas se transformaban en sensaciones ópticas.

“Cada sonido generaba su correspondiente imagen en forma y color, una imagen viva y cambiante”.

Al día siguiente todo estaba bien, o mejor, “el desayuno tenía un sabor buenísimo”.

En el jardín cuando salió, sus sentidos “vibraban en un estado de máxima sensibilidad que se mantuvo todo el día”.


Hofmann incluye en su libro testimonios de tomas de LSD por parte de distintos personajes. El de Jaeckle cuenta que las cosas respiran, se nota en sus bordes. Su mente está tranquila y con buenas ideas; se le revela que cada cosa tiene una letra de acróstico de la “única buena sabiduría universal”, y que lo que había que hacer era “encontrarla en todas las cosas de la unidad del poema universal”. Como no puede decirlas pero si intuirlas, deduce que “el ocio está más cerca de la sabiduría”, que “la voluntad ensombrece la inteligencia” y que “se ilumina a quien no tiene voluntad”. Al mismo tiempo reía mucho, y su risa “rimaba con el acróstico”. En resumidas cuentas, que el trabajo duro y esforzado limita la inteligencia, que no podía expresar en palabras los acrósticos pero que si podía entenderlos.

Cómo reconocer un adicto al cibersexo

Cómo reconocer un adicto al cibersexo


No es fácil en un primer momento descubrir a una persona adicta al cibersexo aunque su comportamiento sea similar al de otras adicciones, porque una de las principales características es que mienten para ocultar sus actividades.Aquí daremos unas pautas que pueden significar que se está frente a un problema.
* Busca la soledad para estar en la computadora o con el teléfono móvil, no quiere que vean lo que hace, se queda en forma reiterada conectado hasta la madrugada o espera que los demás duerman para levantarse.
* Comienza a pasar cada vez más horas en la computadora y a quitarle cada vez más tiempo al sueño o al descanso lo que llevará a un bajo su rendimiento en las actividades cotidianas como pueden ser el trabajo, el estudio o los deportes.
* Cambia sus hábitos sociales, deja de frecuentar los lugares y a las personas con las que compartía intereses o entretenimientos y se aisla donde esté la computadora.
* Si está en pareja deja de mantener relaciones sexuales ya que al masturbarse continuamente no puede conseguir la exitación suficiente para la penetración.
* Si se le pregunta sobre su comportamiento miente, inventa excusas como estudios o trabajo excesivo.
* Si tiene familia la descuida, no colabora en las actividades y todo pasa a un segundo plano.
* Aparecen los trastornos de sueño, nerviosismo, irritación.

FROTTEURISMO


El frotteurismo es un trastorno sexual, ubicado dentro de las parafilias, en el cual el individuo obtiene exitación o placer sexual, frotando sus genitales contra una persona, sin su consentimiento.

En algunos casos de frotteurismo el sujeto se excita con el tocamiento de los senos, los glúteos o los genitales, de alguien desconocido o con quien no tiene una previa relación de tipo sexual.

El frotteur disfruta del riesgo que implica la transgresión, no se propone relacionarse sexualmente con la persona de otra forma que no sea el frotamiento o el manoseo furtivo.

Los lugares más frecuentes para las prácticas de frotteurismo son aquellos en donde se produce aglomeración de personas y dentro de éstos, los más comunes, son los medios de transporte públicos.

El individuo que padece este trastorno psicosexual, puede tener pareja y llevar una vida sexual normal o ser esta práctica el único medio de expresar su sexualidad.

No debe confundirse este comportamiento con disfrutar del roce que ocasionalmente pueda surgir entre personas que van viajando o se encuentren muy próximas en un espectáculo o en un lugar con gran afluencia de público, esto sería una circunstancia casual.

El frotteur busca deliberadamente una víctima para frotarse y excitarse sexualmente con el contacto El frotteurismo se considera parafilia cuando es un comportamiento compulsivo y reiterado, llevado a cabo por un período no menor a seis meses o cuando su práctica interfiere con la vida normal del individuo.